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Dr Ramón

“HAY URGENCIA DE ESTOS CENTROS”, SEÑALA EL EX CONSULTOR DE LA ONU

EL CONFINAMIENTO DE SANTO DOMINGO PRESTARÍA “UN SERVICIO ECOLÓGICO INVALUABLE”: RAMÓN OJEDA MESTRE

• HAY UNA FALSA CONCEPCIÓN DE QUE DEBEMOS ESTAR EN CONTRA DE ESTOS PROYECTOS, SEÑALA
• OPINA QUE LOS CONFLICTOS DE TIPO AMBIENTAL “NO DEBEN POLITIZARSE”
• EL CENTRO DE RESIDUOS EN PALULA “SERÍA UN FACTOR DE EDUCACIÓN AMBIENTAL Y DE DESARROLLO ECONÓMICO”, SOSTIENE

Ramón Ojeda Mestre es Secretario General de la Corte Internacional de Arbitraje Ambiental, presidente del Centro de Estudios Integrales para la Innovación y el Territorio, y en 2005 recibió el Premio Mundial del Medio Ambiente “Elizabeth Haub”, que se otorga en Bruselas, Bélgica.

El doctor en Derecho Ambiental y académico de la UNAM estuvo en San Luis Potosí para mediar en el conflicto entre el Ayuntamiento de la Capital con la empresa VIGUE, fue abordado en torno a la polémica generada por el proyecto de instalar un confinamiento de residuos industriales en la comunidad de Palula, en Santa Domingo.

— ¿Cuál es su opinión sobre el confinamiento que se pretende instalar en Santo Domingo?
— Lo deseo de todo corazón. Ojalá yo pudiera hacer algo —responde sin rodeos, quien ha sido también consultor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en temas ambientales.

Comenta que sobre la “urgente” necesidad que tiene el país de tal tipo de confinamientos ha platicado “con el secretario Pacchiano” (Rafael Pacchiano Alaman, Secretario del Medio Ambiente); he platicado de estos asuntos con las universidades”.

Refiere que “aquí mismo en la Universidad de San Luis Potosí, para los que tengan un poquito de memoria, recordarán la urgencia que plantee del manejo de los residuos industriales”.

Explica que “estamos en una zona aquí en San Luis Potosí, en una región que está lo mismo vinculada a Querétaro que a Coahuila, que a Durango, que a Veracruz, etcétera, donde tenemos una confluencia de generación de residuos”.

Para quien fue el primer “Maestro en Derecho Definitivo por Oposición de la UNAM”, el tiradero de tratamiento de residuos en Palula, es “una gran oportunidad que nosotros podríamos tener aquí en la zona de San Luis Potosí o en cualquier lugar de por aquí para que haya centros integrales avanzados”.
Y pone el ejemplo de otras partes del mundo: “Como los que tenemos en Alemania, como los que tenemos en Dinamarca, como los que tenemos en los Estados Unidos de Norteamérica”.

Dice que la modernidad que vivimos plantea nuevas cuestiones, otros retos: “Ya no es como antes, que tirábamos todo en la barranca. Ahora no. Ahora cada Tamagochi, cada celular, cada juguete del niño, trae implícitos residuos riesgosos. Entonces necesitamos manejarlo con un sentido de salud, con un sentido de protección al ambiente y con un sentido de protección a nuestros hijos”.

Y para ello “necesitamos dar facilidades para que pues los empresarios, las autoridades municipales o quien sea, pongan estos centros, en Coahuila, en Nuevo León, en San Luis Potosí, en todo el país”.
Argumenta a continuación que “somos un país de dos millones de kilómetros cuadrados, de tierra, casi tres millones de kilómetros cuadrados de mar, y sólo tenemos dos centros (confinamientos de residuos industriales) que funcionan con bastante, bastante, dificultad, por decirlo eufemísticamente”. Por eso, insiste, “necesitamos con urgencia nuevos centros”.

Nos cuenta que la lucha al respecto se remonta ya a tres presidentes de la República:
— Se los hemos exigido a tres presidentes de la República, y lo seguiremos exigiendo. El gobierno tiene que apoyar. Tiene que (truena los dedos) tronarles los dedos a los empresarios, para que se pongan a funcionar, porque finalmente es la iniciativa privada, junto con Pemex y al Comisión Federal de Electricidad, los que generan el mayor volumen de residuos industriales. Entonces tiene que plantear esa resolución ecológica. Necesitamos más centros, y que funcionen más rápidamente. Nuestro país está creciendo económicamente, y no podemos seguir acumulando el rezago.

Detalla enseguida: “Una cosa es que no veamos la basura industrial, y otra cosa es que no exista; una cosa es que no la sepamos detectar o identificar en una zona determinada, y otra cosa es que no esté causando un perjuicio”.

NADIE DEBE OPONERSE

De acuerdo al especialista, doctorado también en la Universidad Alicante, España, nadie debe oponerse a la instalación de tales centros de tratamiento de residuos.

En sus palabras:
— Entonces, nadie debe oponerse. Y yo hago un llamamiento a los maestros universitarios, a los colegios de ingeniería, a los científicos, a que respalden estas acciones, porque nos urge el manejo adecuado, así como el tratamiento de aguas, el manejo adecuado de los residuos industriales.

— ¿Cuál sería el impacto que tendría este confinamiento en la zona y en la economía de San Luis Potosí? —le cuestionamos.

— Tiene tres aspectos de repercusión. Primero, que para mí sería de gran valor, aunque parezca que es intangible, es la educación ambiental. México tiene un gran déficit de cultura ambiental. Tenemos conciencia ambiental, todos defendemos las aves, las plantas, nos rasgamos las vestiduras, pero una cosa es tener esa sensibilidad y otra cosa es tener cultura ambiental.

Ejemplifica con una anécdota sobre sus alumnos: “Yo soy maestro de la Universidad desde hace muchos años. Soy el primer maestro definitivo en Derecho Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México, y cuando les pregunto a mis alumnos el primer día que es la eurotropicación, no saben. Y ese concepto está en la ley ya hace más de 20 años”.

De ello concluye: “Es decir: no tenemos educación ambiental. Entonces, estos centros lo primero que harían serían ser un factor de educación de conciencia ambiental”.

En segundo lugar, plantea que se “prestaría un servicio ecológico y ambiental invaluable”.

Explica: “Le quitas la basura riesgosa, clandestina, furtiva y escondida, y la conviertes en algo que recibe un tratamiento a la vista de todo mundo: a la vista de las autoridades, de las universidades, de los empresarios y de los industriales, que tienen el certificado de que sus residuos fueron a dar a un lugar donde se les da tratamiento adecuado”.

“Y en tercer lugar, hay un beneficio socioeconómico para la zona. Para nadie es un secreto que el estado de San Luis Potosí vive una situación socioeconómica muy difícil. Quizá como todo el país, pero aquí es evidente. Entonces si nosotros estorbamos las fuentes de generación de empleo, de generación de divisas, de generación de actividad económica y de educación, entonces estamos yendo contra nuestros propios intereses”.

“Nosotros —continúa— necesitamos evitar que nuestros ríos de San Luis Potosí se contaminen subrepticiamente, porque los industriales los contaminan, y ni siquiera son los de San Luis Potosí, vienen a tirarlos de otros estados ahí, porque tenemos unas grandes zonas desérticas, porque tenemos ríos, porque tenemos la Huasteca, etcétera. Entonces es, yo diría, un asunto de seguridad nacional que México cuente con una vasta, moderna, y eficiente red de centros, modernos, para el adecuado tratamiento de los residuos industriales”.

“ESTAMOS URGIDOS; ES UNA NECESIDAD NACIONAL”

Ojeda Mestre nos aclara que no trabaja para el gobierno, ni para ninguna empresa, partido político u iglesia, y resalta que su desempeño es más bien desde el punto de vista académico y social.

“Existe una verdadera necesidad nacional de que nuestro país cuente con los llamados Centros Integrales para el Manejo Adecuado de los Residuos Industriales, CIMARIS, que prometió desde el presidente Zedillo, se iban a construir 14, porque los necesitaba el desenvolvimiento económico e industrial del país. Catorce prometió Zedillo, no pudo cumplirlo, no los cumplió. Vino Fox. Dijo que inmediatamente los iba a resolver, no lo resolvió. Lo tratamos con el presidente Calderón. Y el asunto sigue igual”.

Especifica la relevancia del tema al subrayar: “La actividad industrial de nuestro país se ha incrementado. El tipo de residuos que genera la industria de nuestro país es cada vez mayor y más complejo. Entonces estamos verdaderamente urgidos”.

Y luego critica: “Hay una falsa concepción de que hay que oponernos a los tiraderos o a los centros de confinamiento porque eso es muy ambiental, muy romántico, muy ecologista”.

Sin embargo, a su juicio: “Es totalmente lo contrario. Los verdaderos ambientalistas tienen que demandar y exigir que se traten adecuadamente los residuos, tanto los domésticos, los de manejo especial como los industriales”.

Señala que “en todos los países avanzados del mundo, los países más defensores del medio ambiente, como son los países nórdicos, Suecia, Noruega, Dinamarca, etcétera, tienen centros muy avanzados, incluso junto a cultivos agrícolas, incluso junto a lagos”.

Asegura que Suecia, por ejemplo, “tiene más de 12 mil lagos, verdad, y tienen que tener por fuerza centros de tratamiento de residuos industriales”.

Añade “lo que ha venido sucediendo en nuestro país es verdaderamente grave”.

Y documenta: “La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente tiene detectados solamente 400 sitios, donde los industriales desesperados porque no pueden encontrar centros para su confinamiento, van y los tiran en lotes baldíos, los entierran, aparecen en los lagos, en los ríos, etcétera”.

De esa forma, sin tales centros para tratar los residuos, “estamos tomando el peor de los caminos. Entonces, nadie que tenga uso de razón, que tenga amor por su país, que tenga verdadera pasión por la defensa ambiental, puede estar en contra del tratamiento adecuado ni de los residuos domésticos o municipales ni de los residuos de manejo especial ni de los residuos biológicos, infecciosos, corrosivos, reactivos, etcétera. Nadie. Al contrario: estamos exigiendo a las autoridades, a la sociedad, a los empresarios, a las universidades, a que ayuden a que se creen, a que se establezcan los centros, en diferentes partes del país”.

“Nos urgen unos en el sureste, nos urgen unos en el norte del país, en la península de Baja California. Nos urgen en San Luis Potosí. Y cuando digo la palabra “urgen” estoy absolutamente convencido de lo que estoy diciendo”.

Sobre sus motivaciones, nos comenta: “A mí no me contratan, no me paga ningún gobierno, ningún partido, ninguna empresa, ningún grupo, ninguna iglesia. No. Llevo muchos años en esto, y creo que por eso me dieron el Premio Mundial del Medio Ambiente en 2005, en Bruselas Bélgica, porque soy un convencido de estas cuestiones”.

Incluso nos asegura luego que “cuando hay que criticar al gobierno, o cuando hay que criticar a una empresa, o cuando hay que criticar a un grupo ecologista lo hacemos de buena fe”.

Así, plantea que “el tema ambiental no debe ser un punto que divida ni a los habitantes de una población, ni a los campesinos, ni a los obreros, ni a las autoridades municipales. Al contrario, es un tema que debe ser manejado científicamente, con rigor tecnológico”.

Pero también expone, por último, que “los gobiernos tienen que tener mucho cuidado cuando se hagan centros de confinamiento o recolección de residuos industriales para que se cumpla con la ley, y con la norma”.