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LA SEÑAL…

“El Rastro, un asco”. Si alguien ponía orden en el Rastro Municipal, eran  Miguel Paredes Medellín y Domingo Guerrero Espinosa, como afiliados al Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de la Carne –SUTIC-. Eran considerados como los ejes que movían todo lo relacionado al centro de matanza. Uno de los presidentes que más quejas recibió lo fue Pascual Gallegos Montalvo -1986-88-, debido a que los tablajeros no querían a Zenón Medina como encargado del Rastro; buscaban cualquier pretexto para quejarse y era precisamente en el periódico MOMENTO donde ponían el grito. Eso sí, había limpieza ante una constante tirria de los ejes de los carniceros con el encargado. Entre los mismos tablajeros han surgido conflictos, uno de ellos derivado de la manifestación el 13 de mayo de 1996, cuando el Rastro estaba a cargo de Alejandro Zermeño Cataño, donde protestaron por la alza al cobro de la matanza. Fernando Torres, como presidente 1995-97, también recibiría quejas. Todavía para el 16, las instalaciones seguían tomadas y la alerta a la población por el peligro de consumir carnes clandestinas; fueron cinco días de paro. Pero el conflicto entre los tablajeros se registraría el 8 de octubre y aparece la noticia sobre la pugna interna de los miembros del Sindicato, tras un incidente con el tesorero Antonio López Murillo, y se forma otra organización, porque  de los 52 miembros que había en ese entonces, 40 de estos la conformarían. La denuncia sobre el supuesto destrozo de los libros contables, llegó a la mesa del ministerio público, y el Rastro seguía sucio, con vísceras en el drenaje. El 14 de octubre de ese 1996 se abre un nuevo panorama con los tablajeros, al iniciarse la nueva organización: Tablajeros e Introductores Unidos de Matehuala, A.C.”, presidida por J. Ignacio Almanza Rodríguez, José Rosario Ortega Flores, como secretario y como tesorero, Antonio López Murillo. El Rastro seguía sucio. Con Raymundo García Olivares -1997-2000- y Gregorio Maldonado como presidentes hubo mejoras, pero más enfocadas a la limpieza y al mantenimiento. Ayer aparece una noticia en la que ponen: “El Rastro, un asco”. Y es la realidad. En la noticia aparece Carlos Alberto Coronado, como responsable de ese centro de sacrificio, y reconoce las condiciones en las que encontró el lugar. Sin embargo, cuando Carlos Alberto estuvo en el mismo cargo durante el trienio de “Chopper” -2010-2012-, estaba igual como lo encontró, y de esto es del conocimiento de muchos tablajeros. En pocas palabras, ni las dos uniones de tablajeros, ni todos los encargados del Rastro que han estado, ni todos los presidentes, le apostaron a contar con un Rastro modelo, ya no TIF, sino en otro lugar  más limpio y de ser posible privatizado. Y es cierto lo que se dijo en la noticia de ayer, Fermín Ávila Lucero, abrió el proyecto para un Rastro Tipo Inspección Federal –TIF- pero no. Lo hizo un cuarto para las 12. Y a propósito de uno de los presidentes municipales, él tuvo sus motivos y la alterativa fue la de renunciar al Partido Acción Nacional. Me refiero al doctor Gregorio Antonino Maldonado Vázquez- presidente municipal del 26 de septiembre del 2000, al 26 de septiembre del 2003…